Intento implementar un espacio en donde se incluya lo más relevante sobre los trastornos alimentarios: su prevención, su fenomelogía clínica, los procedimientos diagósticos, sus consecuencias, los diferentes paradimas utilizados en el tratamiento, y todo, con la mayor objetividad científica posible.

La patología, denominada conducta alimentaria, es sumamente compleja. Es inevitable que, con el objetivo de facilitar la comunicación entre profesionales, tengamos que atenernos a un listado de síntomas y comportamientos. Sin embargo, bajo el nombre Trastornos de la Conducta alimentaria se oculta un mundo riquisímo en matices psicopatológicos, de grandes sufrientos e inseguridades, un mundo que hay que traer a la superficie para entender las motivaciones que han llevado a una persona a precipitarse en un abismo del que es sumamente díficil salir.
De esta andadura personal, lo único que puedo garantizar es mi mayor empeño en llegar a las entrañas del complejo problema que se aborda. Mi única finalidad consiste en poder ayudar a los pacientes y a su familias a enfrentarse a una guerra encarnizada, larga e incomprensible, en donde el enemigo es cruel, sin compasión y sin abatimiento.
El camino es arduo, escabroso, con numerosos altibajos. Durante su recorrido no se puede perder la esperanza de llegar a la meta, a pesar de conocer sus casi insuperables dicificultades.
En definitiva, solo pretendo dar algo de continuidad a mi dedicación profesional durante años, primero, como coordinador de la primera Unidad de Trastornos Almentarios de Andalucía,1creada en Almería en diciembre de 1999 y clasurada en 2006 por razones político-administrativas. Después, como profesional del Servicio Andaluz de Salud en la Unidad de Salud Mental Infanto-juvenil de Almería.
Como tópicamente suele decirse, si algo de ello consigo, me doy por satisfecho,
Dr. Joaquín Díaz Atienza. Almería, 22 de febrero de 2026